Aparecen desde que somos pequeños, muchas veces como algo irracional, sin saber siquiera que nos causa ese miedo.

Los primeros suelen ser a la oscuridad, los monstruos en el armario o debajo de la cama, los fantasmas, a separarnos de nuestros padres y que no vuelvan a por nosotros.

En el colegio deberíamos tener una asignatura que tratara sobre cómo enfrentar los miedos, porque el problema viene cuando no podemos controlarlos, cuando se hacen más fuertes que nosotros y no nos dejan avanzar.

Tomate unos segundos y piensa, ¿Qué te da miedo?…

Casi todos los miedos en la edad adulta tienen que ver con perder el bienestar que podamos tener, miedo a sufrir, a enfermar, a morir, miedo a que les pase algo malo a nuestros seres queridos… y luego ya los que cada uno nos vamos creando bien por algo que nos ha ocurrido, bien por protegernos.

Si, el miedo muchas veces hace de escudo, cuando con la excusa de “me da miedo” no actuamos nos está protegiendo y haciendo un flaco favor a la vez.

Si por el miedo a no enfermar encontrarais una persona que no quisiera salir de casa, ni tocar nada sin guantes o no respirar sin mascarilla ¿Qué pensaríamos?… hay quien lo llamaría excéntrico, exagerado, incluso quien hablaría de que necesita ayuda.

¿Qué pasa si por ejemplo encontramos a alguien que no se atreve a dar un paso en su vida por miedo al fracaso?  ¿Qué diríamos de esa persona?

Habrá quien diga que es precavido, habrá quien le anime a romper esa barrera del miedo y lanzarse… pero ¿le recomendaríamos que buscara ayuda?

Una de las áreas sobre las que se trabaja con el Coaching es precisamente esta, afrontar esos miedos, mirarlos a la cara y ser capaces de hacerlos desaparecer, con un trabajo meticuloso y constante. No es sencillo, no se consigue en un momento y siempre estamos expuestos a que nos acechen una y otra vez, pero se puede aprender a manejarlos. Requiere de un proceso, en el que se pueden desmontar esos miedos, ver como decía al principio si se sustentan sobre algo o son completamente irracionales, e ir dando pequeños pasos que nos hagan ver que ese miedo no es más fuerte que nosotros.

¿Piensas seguir cuidando al monstruo que hay debajo de tu cama o vas a plantarle cara de una vez por todas?

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Un comentario en “Miedos

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